Esa energía se convirtió en diferentes gases, cada uno de una forma. Los había pesados, otros menos, de diferentes colores… poco a poco los gases se fueron atrayendo unos a otros, como enamorados, y tanto se querían que se pusieron a girar uno alrededor de otro, como los peces cuando se quieren. De tanto girar y girar, se empezaron a marear, pero como no paraban, cada vez giraban mas rápido, y mas y mas, y de esta forma pos que mas pesaban se quedaron encerrados entre los gases que menos pesaban. Los gases giraban tan rápido que empezaron a calentarse un montón, y a soltar mucha mucha mucha luz. Soltaban tanta luz, que se veían desde muy muy lejos, aunque al estar tan lejos solo parecían puntitos en el espacio. A estos puntitos les llamamos estrellas.

Cuando las estrellas se hacen viejas y mueren, explotan y liberan todos esos gases, y puede volver a formarse una nueva estrella. Pero algunos de los trozos de estrella son demasiado pequeños y se quedan solos, girando alrededor de la estrella nueva. Poco a poco estos trocitos se van redondeando y cada vez giran más despacio, por eso se enfrían y se vuelven duros, como la plastilina seca.

De repente, un montón de esos trocitos a los que llamamos planetas, empiezan a diferenciarse, unos se calientan mucho, otros están muy fríos, dependiendo de lo cerca o lejos que se quedan de las estrellas. Así alrededor de nuestra estrella que se llama SOL aparecieron unos planetas, algunos muy calientes como mercurio, y otros muy fríos como plutón.
De esta manera se formó el Sistema Solar, que es como el barrio al que pertenece nuestro planeta. La Tierra y los demás planetas serían las casas, y el Sol sería la Fábrica del barrio.
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